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Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
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viernes, 17 de febrero de 2012

Leyendo a Laura Gutman



Comencé febrero  leyendo La maternidad y el encuentro con la propia sombra, de Laura Gutman

Como la nerd que soy (dice mi esposo), siempre que comienzo a leer un libro tengo a la mano distintas plumas de colores, marcatextos, banderitas, post-its y más. Pero esta vez, la misma Laura en la segunda página me marcó la pauta:

[…] insisto en intentar una lectura más emocional, esperando que nos resuene en el infinito. Captar el contenido sensorial, imaginativo o perceptivo en lugar de aprender o evaluar los conceptos linealmente, tiene que ver con dejar abiertas las puertas sutiles, y con estar atentas a las que vibran con especial candor, las que no nos sirven, permitamos que continúen su camino sin distraernos. (Gutman, 2007, p.18)

Así que voy leyendo, muy muy despacito. El capítulo de Una emoción para dos cuerpos me ha removido mucho, así que antes de continuar con el siguiente quiero asimilarlo un poco mejor. Espero pronto escribir otro post compartiendo más a fondo mis aprendizajes.

Aquí está la referencia del libro:

Gutman, L. (2007). La maternidad y el encuentro con la propia sombra.  México: Ed. Oceáno.

sábado, 11 de febrero de 2012

Juntos hasta el fin del mundo

Resulta que no tengo sueño, así que me puse a ver vídeos del concierto Dos necios de verdad en YouTube. 

Vamos aclarando algunas cosas:

  • Como ya saben, en esta familia somos pro-colecho; así que mi cama no sólo es mía, sino de otros dos individuos.
  • Esta familia es pro-tecnología, empezando por el más pequeño. Eduardo jugando en el iPad, el padre viendo unos videos en el iPhone y yo viendo otros videos en mi laptop. 
  • Claro que por comodidad, ya estábamos en la cama familiar.
  • El piojo es quien marca la pauta para dormir. Cierra su iPad y dice: "Mami, ya apaga tu computadora; papi, ya apaga tu teléfono"
  • Yo le digo que aún no quiero dormir. 

Para no molestarlo con la luz de la laptop, le aviso que me voy a la salita de junto. Así, ellos podrán dormir y yo seguir viendo videos un rato más. Al poco rato, llega mi niño a la salita para estar conmigo. No le importó que acá hubiera un poco de luz, él quería estar conmigo. Luego, ya medio adormilado le llevé a la cama, lo cobije y sali de la habitación.

No paso mucho cuando regresó, ahora con su almohada... Y escuchando música conmigo, se quedo dormido en mis brazos.


¿Les ha pasado algo similar?


jueves, 9 de febrero de 2012

Jueves trovero: Manual de lo prohibdo

Febrero se trata de exaltar el amor. Y hago lo propio compartiendo esta canción con ustedes. La versión que les dejo me gusta mucho pues comparten escenario Dos necios de verdad: Raúl Ornelas y Edgar Oceransky.

Bien saben que Edgar es de mis consentidos y estoy segura que ya conocen la genialidad de Raúl (tal vez sin saberlo) pues sus temas los han interpretado diversos cantantes como Alejandro Fernández, Reyli Barba, Pandora, Mijares y Rocío Dúrcal, entre otros.

Hago silencio para que hablen por sí mismos estos necios.




Manual de lo prohibido
Autor: Raúl Ornelas

Me muero de ganas por tener algo que ver contigo
Me matan las ganas por decirte cosas al oído
Por tocarte y morderte los pies
Por besarte en el ombligo.

Me muero de ganas por tener tu cuerpo junto al mío
Me matan las ganas por vivir y por morir contigo
En donde los sueños no tengan final
En donde la luna nos pueda tocar
En donde no exista ni un golpe de vista
Que araña la libertad

Piérdete conmigo que te llevaré amor mío
Mas allá de lo debido
Donde nada es igual
Donde está lo desconocido

Piérdete conmigo que te enseñaré amor mío
Un manual de lo prohibido
Un amor sin final
El amor que siempre has querido.

Me muero de ganas por tener mucho que ver contigo
Me matan las ganas por que vengas a vivir conmigo
En donde los sueños no tengan final
En donde la luna nos pueda tocar
En donde no exista ni un golpe de vista
Que araña la libertad

Piérdete conmigo que te llevaré amor mío
Mas allá de lo debido
Donde nada es igual
Donde está lo desconocido.

Piérdete conmigo que te enseñaré amor mío
Un manual de lo prohibido
Un amor sin final
El amor que siempre has querido.

Un amor sin final, un amor de verdad
El amor que siempre has querido
El que siempre has querido.




Más de Edgar y Raúl
Desde ahí puedes acceder a sus redes sociales para seguirlos más de cerca :)



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martes, 7 de febrero de 2012

Y he aquí que finalmente te escribo...

Y he aquí que finalmente te escribo
a ti que no entendiste que los versos
sólo sirven para resumir los hechos
no creías que si eras mía
le pagaba yo a la vida,
con la ausencia de mi tinta.

Hoy tengo más palabras que ganas
para describir aquí lo que me pasa,
sería bueno que estuvieras,
y al abrigo de tu falda,
fuera el deseo quien me dictara lo que falta.

No eran versos lo que daba
puse en ti mis esperanzas
mas si parecen haber faltado
dos o tres palabras sobre papel rayado.

Y si mi ausencia no te mueve,
y mis silencios no te llaman,
escucha bien lo que te cuentan
estas pausas prolongadas.

Puede ser que así comprendas
lo que he callada a diario
que todo esto no hacia falta,
que entre tu boca y mi boca
el silencio era necesario
que solo una tormenta de tinta
me arrancaría de tus labios.






Chorema incluido en el libro "Títeres de tú" de Edel Juaréz.



lunes, 23 de enero de 2012

De paseo con carreola

Es inevitable; sucede todo el tiempo.

Llega el fin de semana y salimos de paseo con el papá, Eduardo le pide, le ruega y/o le exige que lo lleve en brazos. Yo puedo pensar muchas cosas, pero lo que más me viene a la cabeza es que no conviven tanto entre semana y el pequeño quiere comerse al padre cuando lo tiene a la mano. El papá es buena persona y siempre lo carga, pero después de un buen tiempo comienza la cantaleta que tanto me choca, eso sí, muy amorosa: "ah mi amor, ya estás muy pesado y ya no te puedo cargar" y yo me enojo para mis adentros (y a veces también para mis afueras) pensando que si no lo carga con gusto mejor nada.

"Dame que te ayudo, yo lo llevo un rato", el niño se enfada y no lo permite, sólo quiere que papá lo lleve. Así que no hay más. Siendo honestas, la verdad es que el peque ya tiene tres años y sí pesa (aunque ande por la media baja para su edad); pero no me encanta la idea de irle diciendo cada cinco minutos que ya pesa mucho; al final creo que esas palabras pesarán más que los kilos de mi flaco. Dicho de otro modo a lo mejor no me enfurecería.

Pues que este fin de semana vamos de salida, subo la carreola a la cajuela del coche. Llegamos al centro comercial y nos bajamos. Inmediatamente el niño le pide brazos al papá.... Recuerdo que llevamos la carreola y le pregunto a Eduardo: "Mi amor, quieres que te cargue papá o quieres pasear en la carreola un ratito?" No me malentiendan, no quiero sustituir el amor y los brazos de papá con la carreola; pero me parece una idea que podría disminuir la tensión del paseo. El hijo decide subirse a la carreola. A los pocos minutos me salió el tiro por la culata, como dirían por ahí. 

"No crees que ya estás muy grande para ir en la carreola?" Me pregunté si había escuchado bien, medio segundo después salió de mi boca "No le digas eso. Si a los doce años sigue usando la carreola nos preocupamos, pero ahora sólo tiene tres."


No se tocó más el tema y todos disfrutamos el paseo del sábado.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mitos del colecho (I)



Algunas de las costumbres de nuestro tiempo parecerán sin duda bárbaras a las generaciones venideras; tal vez la insistencia en que los niños pequeños e incluso los bebés duerman solos en vez de con sus padres
Cari Sagan, The Demon-Haunted World


No hace mucho les contaba nuestra experiencia de colecho y cómo fuimos “cayendo en la tentación” de que Eduardo durmiera con nosotros cuando no paraba de llorar. Si nos ponemos estrictos, pareciera que estábamos haciendo algo prohibido o perjudicial para nuestro pequeño. Sin embargo, no somos los primeros ni los únicos. Aun cuando no somos tantos como debiéramos serlo, son muchos los padres que deciden meter a sus hijos a la cama grande; ya sea porque es lo más agradable o porque es lo más práctico. Pero la presión es muy grande y el entorno consigue que esos padres, como nosotros, nos sintamos culpables pensando que está mal. 

Para nosotros, que hemos sentido esa culpa por apapachar a nuestros pequeños, Carlos González nos regala unas palabras de aliento:
Pues no, no están haciendo nada mal. Están haciendo lo mejor para su hija (lo único que la calma) y también lo mejor para ellos (lo único que les permite descansar. ¿A quién molesta, entonces, que hayan tomado libremente esta decisión?
Se hace creer a los padres que dormir con su hijo (el colecho) es malo para el niño. Lo aplastarán, le causarán insomnio para toda la vida o le producirán algún grave y misterioso trauma psicológico. ¿Qué hay de cierto en todo ello?
Y es a partir de esta pregunta que González busca desmentir los peligros y mitos del colecho.

¿El colecho produce insomnio?

Después de analizar varios estudios en los que se afirma que el colecho puede producir insomnio, el autor de Bésame mucho afirma que “la explicación más razonable de la asociación entre problemas del sueño y el colecho no es que el colecho produce problemas del sueño, sino la contraria: en una sociedad en que el colecho está generalmente mal visto, los padres recurren a él sólo cuando han fallado otros métodos para hacer dormir al niño”. 

Yo no sé de estudios, pero conozco nuestra experiencia familiar y concuerdo con lo leído. Antes de llevar a Eduardo a nuestra cama, intentamos de todo; el bebé ya había comido, estaba limpio, cobijadito, pero aun así no podía dormir. No creo que le resultara más cómodo nuestro colchón per se, sino todo lo que encontró en él: el calor de mamá y papá, las caricias y la seguridad de que ni esa noche, ni nunca, se encontrara solo.

¿El colecho causa problemas psicológicos?

Hay muy pocos estudios que traten la relación entre ambos factores. Y los resultados indican que los niños que habían dormido con sus padres no mostraban ningún efecto perjudicial con relación a los que no lo habían hecho.

¿El colecho causa muerte súbita?

Me hubiera gustado estar informada sobre este aspecto cuando Eduardo era más pequeño. La muerte súbita era algo que a mí me ponía muy muy muuuuuy nerviosa, pero a mi marido realmente le daba pánico (y siendo sincera, aún le causa conflicto aunque Lalo ya esté más grandecito).  Y es por esta especial inquietud que me permito transcribir tal cual esta sección para no omitir algo que a alguna mamá o papá le resulte interesante conocer.

Hace dos siglos, cuando todos los niños dormían con sus padres, algunos amanecían muertos. Se decía que sus madres les habían aplastado sin querer; se sospechaba que algunos eran niños no deseados deliberadamente asesinados. Para evitar los supuestos accidentes o para evitar que los infanticidas pudieran recurrir a tan fácil justificación, los médicos y a veces las leyes prohibieron que los niños durmieran en la cama de sus padres.

Para sorpresa general, algunos niños seguían muriendo durante el sueño, aunque durmiesen en su cuna y nadie les pudiera asfixiar. Hoy llamamos a este problema «síndrome de la muerte súbita del lactante»; pero hace apenas unas décadas, el término habitualmente usado tanto por los padres como por los médicos era «muerte en la cuna». El 90 por ciento de estas muertes ocurre durante los primeros seis meses; el resto, entre los seis meses y el año.

No se sabe cuál es la causa exacta de la muerte súbita, pero sí se conocen varios factores que pueden aumentar o disminuir el riesgo. Por desgracia, el riesgo no se puede reducir a cero, y algunos niños morirán hagan lo que hagan sus padres. Pero podemos evitar muchas muertes si tomamos varias precauciones sencillas. Las más importantes: poner siempre a los bebés a dormir boca arriba (boca abajo es lo peor, pero de lado también hay un cierto riesgo), no fumar durante el embarazo ni en los primeros meses (ya puestos, sería buena idea dejar de fumar para siempre; eso beneficia tanto al niño como a los padres), y no dejar al niño durmiendo solo en su habitación (es mejor que la cuna esté en la habitación de los padres, al menos los primeros seis meses). También es importante que el colchón sea duro y evitar en la cama o en la cuna los objetos blandos que pueden asfixiar al bebé, como edredones pesados, almohadas, pieles mullidas (naturales o sintéticas) o peluches. No se ha de mantener al bebé demasiado abrigado (el bebé suele necesitar un poco más de ropa que sus padres, pero no puede ponerle la camiseta térmica, dos jerseys, un pijama de franela y encima taparlo con manta y colcha en una habitación en que hay calefacción). Parece que la lactancia materna también disminuye un poco el riesgo de muerte súbita.

¿Y dormir en la cama de los padres? ¿Aumenta el riesgo, lo disminuye o no tiene nada que ver?

Algunos datos parecen indicar que, al menos en ciertas circunstancias, el colecho puede disminuir el riesgo. La muerte súbita es muy rara en Japón, donde dormir con los padres es lo más común, y también es más rara entre los emigrantes asiáticos en Inglaterra (que suelen practicar el colecho) que entre los ingleses nativos. Además, en los estudios de laboratorio, los bebés que duermen con su madre tienen un sueño menos profundo, lo que se piensa que podría ser beneficioso.

Diversos estudios de casos y controles en Nueva Zelanda y en Inglaterra encontraron que cuando la madre no fuma, el riesgo de muerte súbita es exactamente el mismo si el niño duerme en la cama de los padres o en su cunita al lado. Si el bebé duerme solo en otra habitación, el riesgo se multiplica por cinco o por diez.

El tabaco aumenta mucho el riesgo de muerte súbita del lactante. Fumar durante el embarazo ya aumenta el riesgo, aunque luego se deje de fumar (pero si se sigue fumando, es todavía peor). En casa de un bebé no deberían fumar tampoco otras personas.

Por motivos todavía no bien conocidos, el riesgo del tabaco se potencia con el colecho. En el estudio británico, probablemente el mejor diseñado para analizar este problema, fumar y dormir separados multiplica el riesgo por cinco, pero fumar y dormir juntos multiplica el riesgo por doce.

Por tanto, la mejor solución es no fumar. La madre que no fuma ni ha fumado durante el embarazo puede dormir con su hijo todo lo que quiera, sin ningún peligro. Además de prevenir la muerte súbita del lactante, no fumar tiene muchas otras ventajas para la salud de la madre y de su hijo.

Si la madre fuma o ha fumado durante el embarazo, sería prudente no dormir con el bebé durante las primeras catorce semanas (después de esta edad, el colecho ya no aumenta el riesgo, ni siquiera fumando). Puede dar el pecho en la cama y ponerlo en su propia cunita, junto a la cama de los padres, cuando se duerma.

El hallazgo de que el colecho se asocia con la muerte súbita cuando la madre fuma fue recibido con gran alegría por todos aquellos que tenían prejuicios contra el colecho. En vez de decir que el colecho es «malo» o «inmoral», ahora podían usar un argumento médico, que parece mucho más serio. Pero a muchos se les ve el plumero. Algunos prohíben el colecho en cualquier ocasión, olvidándose de informar a las madres de que si no fuman ni han fumado durante el embarazo, no hay ningún peligro. Otros admiten el colecho, pero sólo durante las primeras semanas (precisamente cuando hay peligro). Casi todos se olvidan de advertir que durante los primeros meses, tanto si la madre fuma como si no, dejar al niño solo en otra habitación es peligroso.

Muy pronto seguiré compartiendo otros mitos relacionados con el colecho, así como los beneficios de practicarlos y la experiencia de nuestra familia.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
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