Usualmente hablo sola mientras me baño. Y es que aprovecho esos minutos en que Eduardo se concentra en bañar a sus juguetes para soltarme hablando sola, sacando esas ideas que están retumbando en la cabeza....
Pues nada, que hoy me pongo a hablar como de costumbre y mi pequeño voltea a verme asombradísimo y me dice:
- Mamá, ¿con quién hablas?
- Conmigo.
- No mami, no hablas con nadie.
- Es que estoy hablando conmigo misma, mi amor.
- No, no puedes hablar porque no hay nadie ahí.


